domingo, 26 de abril de 2009

La noche en que decidiste ser In-verso... (2)

Yo me devengo, y en eso que llamas tacto, todo se precipita y me abre. Me parte y me asciende. Me enciende, justo cuando entra y sale. Primero me fragmentas, me partes… ya luego, todo se cierra. Y me devengo como un río. Yo río y ríes entre mis yugos, sujetándote ante mis movimientos exagerados.

Entre segundo y segundo, tu sigues entrando. La fuerza y el riesgo, de surcarme como un camino incierto.

Te quedas a mitad del cuerpo, veo todo, vibrando. Las yemas y las manos adictas a mis adentros. Tan desprotegidas, tan inocentes, tan niñas. Aunque después de esto, ya no volverás, ya no, creyendo que vas a sufrir.


Cedes y pienso en la suavidad, en las grietas, en los resquicios de locura, en la prudencia. Cedes, y a mi me gustaría que jamás dejes de cavar afluencias.

sábado, 25 de abril de 2009

El día en el In-verso

Ahora, me dan ganas de hablar de lo alto. Me dan ganas de hablar del vertigo inverso, de todo lo que sobreviene al observar el cielo. Las ganas de hablar, y ya no da miedo perder.

(Por eso el temblor no se detiene)

miércoles, 22 de abril de 2009

La noche en que decidiste ser In-verso... (1)

Mis piernas se escurren, tu mano busca… la mano que reconoce el núcleo del tacto. Tu mano acampa entre mis muslos, y en la acanelada sustancia donde siembras tus dedos. Rozas mis labios y luego te internas en el pasadizo de mis secretos… en la zona de los derrumbes, en donde los temblores son intempestivos y donde no alcanzan más preguntas. Tú, entre tantas ganas. Tú en mi garganta.

El día en el In-verso

Inmóvil...

En este pedazo de inercia. Vuelvo a oír el palpitar, el pulso arterial; punzante, agitado, excitado. En este resquicio de paciencia, entiendo, que es cansancio.

Escucho mi cuerpo, no cesa. Escucho y siento cada punzada, la electricidad-la conexión y transmisión que está pasando adentro-. La llamada enérgica de lo pensado. La médula temblando.

martes, 21 de abril de 2009

El día en el In-verso

Se expande el tiempo, como elástico, tan simple, tan lento. Ardo en desesperación, la emoción que aturde mis sentidos. Mi voz, se ahoga. Pienso en cada cosa que no. Pienso en los nudos, pienso en las sogas, pienso en la danza y en los vientos. Pienso, pero quiero no pensar, quiero olvidar lo que no he visto… pero me ha sido contagiado por otros ojos.

Todo se estremece aquí y allá, en las afueras, nada tiene coherencia ni hilo.

La noche en el In-verso

Esta nausea que acompaña el temblor…

Todo este día negándome la posibilidad de hallar respuesta. Sigo pensando mientras escribo en esta página, dónde es que queda la salida en caso de emergencia. Sigo pensando, en qué hacer con este calor inerme que sale de mi cuerpo aun sobre el tuyo. Sigo pensando, en si has podido pensarme cuando estás dentro de mi. Sigo pensando y me llegan mas rápido las noticias del afuera. Me agrietan y me crean una epojé que te desplaza de mi cabeza y te retiran de mi cuerpo.
No hay espacio en mí para ti, ni para las preguntas que restan de tu pasado y tu no futuro, ni para las respuestas de mi presente en apuros y mi futuro, lento.

domingo, 19 de abril de 2009

La noche en el In-verso


Esta noche, hay algo como un paréntesis entre la ciudad y el mundo. Un paréntesis entre la ciudad y yo. Toda la lejanía debajo de mis pasos, entre el polvo y las suelas, todo ese ruido de los autos, de la gente y esa fiesta llegando. Todo eso tan lejano, que está como un holograma en la memoria.

Me encantaría que me dijeras que todo lo que alguna vez fue es verdad, que hubo realmente un aquí, pero es que ahora, aquí, no estás.

sábado, 18 de abril de 2009

El día en el In-verso

[Aquí, hay diez minutos de silencio. Tras El Discurso del Método, la embestida de Descartes... mis manos inmoviles y en el fondo: “not to touch the Earth”- The doors]


viernes, 17 de abril de 2009

La noche en el In-verso

Por que hoy es viernes, porque hoy es viernes y yo pienso en lo que se me cruza, en el temblor que se vuelve preguntas. Porque hoy es irrefutable y yo escucho a Joy cantarme “She’s lost control”. Te digo entonces, que sigo ignorando lo que me dicen las arterias, pero vuelven las preguntas como en la infancia-las preguntas que aún soy incapaz de formular.

Estás aquí, y no sé como explicarte el temblor, no sé como decir: que vuelvo a tener nueve años y que el mundo se me vuelve otra cosa, el mundo viene a mí y yo devengo hacia otro mundo y te resguardo. (casi no recuerdo como es que te convertiste en mi cómplice, casi he olvidado el juramento interno de nuestro secreto)

Pero me queda la pregunta que no alcanza a formularse, que es abortada por las arterias y el cerebro.

El día en el In-verso

Que se retrasa una hora, una hora que se distrae y que no sabe que combina. Una hora que atrapa el sol y que no lo suelta hasta que se acaba el día, una hora que juega a la rayuela y salta hacia delante y salta en regreso… una hora que conspira contra mi, contra lo que no pienso. Una hora que hace una hora, ya no temblaba, ni parpadeaba.
Una hora que yo observo desde lejos, desde su paralela.

jueves, 16 de abril de 2009

La noche en el In-verso

Lo difícil es pensar en ti y dejar de lado mi cuerpo. Arremeter contra el recuerdo, contra mis ganas de cansancio, contra mi deber del día en el in-verso y mis ganas de verte ingresar en mis territorios, intentando consolidar un reino. Lo difícil es evitarlo, lo difícil es lograrlo. Busquemos la sombra, para arrancar toda pregunta inoportuna, dejemos a un lado la ciencia de tus días y mis dudas vespertinas.

Aun lejos, aun contigo lejos, yo puedo hacer una fiesta con mis manos, con tu recuerdo y el espacio que resta en las sabanas… aun con todo el mundo lejos, los abismos se acrecientan y disminuyen al compás de nuestros no silencios, de nuestra no quietud, de todo a cuanto decimos no y no es rotundo.

¿Sientes el olor de la tierra humedecida?, ¿Sientes el temblor de las horas?, ¿Sientes que la mañana se hace esperar? ¿Sientes nuestras sonrisas? Las sonrisas paranoicas de los que conspiran… ¿Sientes acaso, el resquemor de los de afuera?

El día en el In-verso

El verano de afuera que no nos deja, camino al autobús, de ida a la facultad… recuerdo que tengo un cuerpo, siento el aroma del sudor, como un diario que me dicta la noticia de lo que me pasa por dentro. Imagino lo microscópico del poro, las gotas traspasando la piel sin llegar a herir. Es la lluvia que produce el cuerpo, las aguas de la piel (como leí en algún libro). La sal que nos habita, el recuerdo de mi fobia al mar, porque el sudor, porque mi sal, porque mi cuerpo fue mar.

miércoles, 15 de abril de 2009

La noche en el In-verso


Debo terminar unas lecturas antes de mañana, pero aquí todo anda en círculos, todo anda de sube y baja. Hay un movimiento en mi cabeza, desesperante, excitante, inenarrable, algo que no puedo escribir- aun cuando las yemas de mis dedos arremetan contra el teclado. Esto que no puedo escribir, tiene que ver con tu aroma y mis ganas de hacerme de tu sueño. Son mis ganas de sentirme en casa y vislumbrar a lo lejos la palabra exilio. Un pensamiento contradictorio, como todos los que llevo por dentro, esto que no sé escribir, tienen que ver con mi ganas de no querer salir, de quedarme contigo mientras mis pasos siguen andando.

lunes, 13 de abril de 2009

La noche en el In-verso

Duerme que ahora yo pienso en sexo. Duerme que no te culpo, contigo despierto, mis ganas han estado en otro lado y ya es mucho el tiempo. Estás cansado y yo lo comprendo, estas ganas mías de otra cosa, de lo lejano. Estas ganas de jugar al juego entre dudas, al jugo de lo mortal del tiempo.

He estado tan lejos en los últimos días. Opuesta a los caminos-(tu deseo y ahora el mío, ardiendo entre mis piernas y un poco más allá, que no salta a la vista tuya ni mía, como lo es en ti).

Estoy en carrera, trashumante. Estoy interminable en mis pasos; pero terminando de copiar mi deseo último, de este día 13, del mes cuarto, del año menos amargo para la etapa de amoríos con el amor mismo.
.

No quiero volver la mirada hacia tu cuerpo, porqué soy capaz de arrancarte las ropas, pero jamás los sueños. Solo añado a mi deseo, que tu sueño dibuje mi piel en tu noche y que me hagas volver a la mañana, como primer deseo. Solo espero que a la mañana, me apartes de la pesadilla que es: desconocernos los cuerpos.

Donde camino

Y llego a la filosofía, y encuentro el camino, el bastón y guía.

Me voy dando cuenta de que el mundo es una especie de respondedor, que el mundo está hablando todo el tiempo, como una especie de gran libro.

El mundo susurra, cuchichea. Y pensar, no es otra cosa que prestar oído a ese murmullo y no disfrazarlo, sino transformarlo en discurso articulado. He allí, la responsabilidad filosófica, he allí el porqué la decisión de jugar todas las fichas a este único número.

sábado, 11 de abril de 2009

Los Caminos Inversos


Uno llega a la literatura buscando algo. Se desliza por las ficciones pensando en sí, en las realidades más cercanas. Entre tanto, se cuelan los sueños de otros a los sueños (insomnes) propios: las escenas y las palabras y las letras todo eso ajeno multiplicado, no es otro que lo propio. Podría parecer que en la programación onírica-real de la literatura, la máxima: es que uno llegue a ésta, buscando alguna “razón cierta-adaptable”, sin embargo, cuando el uso de la literatura se desprograma; resulta algo feroz y sin respiro, algo que encandila y aleja. Uno llega a la literatura buscando alguna cosa, pero en el vértigo los caminos nos bifurcan y a veces, sí paradójicamente, uno llega a la filosofía.

Prefacio:

Y ahora después de tantos años: me empiezo a curar de la tristeza intrínseca de los sábados travestis de martes, de los apuntes de es-fumándome, de mis garabatos imperfectos, de todas estas ganas de cansancio que me traen hacia los caminos inversos.