viernes, 14 de mayo de 2010

Acercándome al In-verso...


Algún día no caminaré por estas calles y mi nombre ya no rebotará por la paredes de esta ciudad y eso me pesa, me pesa ahora en retrofuturo.
He salido a la calle sabiendo que hoy sería un día absurdo y lleno de viento. Mientras caminaba, sentía como cada parte de mi cuerpo creaba una estructura perfecta,
Un acorazado, una cosa unida al propio hueso, esa sensación de propiedad y autopertenencia (una forma extraña de autofelicidad), yo estaba tan cerca de mi que la ciudad se precipitaba en su magnitud, yo era toda mía y la ciudad se convertía en suya y en mi extraña.

Seguí caminando y reconociendo que esto ya me ha pasado y me pasara más veces.