jueves, 26 de noviembre de 2009

El día y su In-verso.


1

El cansancio me persigue días enteros. Camino pensando en el último paso, pensando en la pausa prolongada. Pensando quizás, en lo que era, antes que sea - tiempo-.

2

Llego al bus y toda la gente parece saber de mi carga pesada, parecen compasivos. Mis manos se posan por las varillas sin compás en sus dedos- es el cansancio extremo, saber que esto que soy, no es mi cuerpo. Hasta que el freno, rebusca un movimiento muerto en este cuerpo… y alguien me cede un asiento- formula innegable de su compasión por mí.

2.1

No logro ver nada por las ventanas, todas parecen dar al mismo lugar. Los paraderos son siempre los mismos, uno tras otro; pero llevan un nombre distinto. Los semáforos y sus colores de siempre. Esa escala cromática y apática, que desprecia los grises.

2.2

Media hora después; mi ventana me programa otro paisaje y yo, recuerdo el porqué de mis últimas horas insomnes. Me sujeto fuertemente para no caer, llego a la puerta y la luz astilla mis ojos (llegando hasta mi voz)… alguien me pregunta: ¿a dónde va? Y yo le respondo; que podría bajar aquí, como a cien kilómetros de ahí.


3

Decidí bajar 7 cuadras más tarde y andar los pasos hacia el pasado- antes de mis manos, antes del sueño, antes del sol, antes de ese café amargo.