viernes, 17 de abril de 2009

La noche en el In-verso

Por que hoy es viernes, porque hoy es viernes y yo pienso en lo que se me cruza, en el temblor que se vuelve preguntas. Porque hoy es irrefutable y yo escucho a Joy cantarme “She’s lost control”. Te digo entonces, que sigo ignorando lo que me dicen las arterias, pero vuelven las preguntas como en la infancia-las preguntas que aún soy incapaz de formular.

Estás aquí, y no sé como explicarte el temblor, no sé como decir: que vuelvo a tener nueve años y que el mundo se me vuelve otra cosa, el mundo viene a mí y yo devengo hacia otro mundo y te resguardo. (casi no recuerdo como es que te convertiste en mi cómplice, casi he olvidado el juramento interno de nuestro secreto)

Pero me queda la pregunta que no alcanza a formularse, que es abortada por las arterias y el cerebro.

El día en el In-verso

Que se retrasa una hora, una hora que se distrae y que no sabe que combina. Una hora que atrapa el sol y que no lo suelta hasta que se acaba el día, una hora que juega a la rayuela y salta hacia delante y salta en regreso… una hora que conspira contra mi, contra lo que no pienso. Una hora que hace una hora, ya no temblaba, ni parpadeaba.
Una hora que yo observo desde lejos, desde su paralela.