sábado, 2 de mayo de 2009

El día en el In-verso

Me encanta este silencio (mi silencio), el poder distinguir enteramente entre mi cuerpo y el de los otros. Saber que no hay nada más- nada, hay ahora. Está un poco lejos la cobardía de antes, que fue ayer y tres días antes. Está en la superficie mi lengua y aun así, se siente en el subterráneo. Está en el revuelo, la mano limpia y el deseo sucio de todos los días.
Que me quedan palabras, es cierto.