miércoles, 23 de diciembre de 2009

In-verso y sin sueño

Restan algunas páginas… y que la escritura llegue por medio de la tristeza aunque sea a la “posibilidad” de ser literatura, en un esfuerzo hondo y doloroso es mi opción más lejana.

De continuar así, todo merecería una explicación más sensata, no acaba con la excusa de todos los días: “el dolor traspasa mis letras”. No, entiéndase, que este no es un ejercicio dialéctico; no hay el menor gusto por el malestar de estos días. Este dolor, me traspasa el cuerpo, me gasta el sueño y sin embargo, no hay letras que merezcan la pena.



El dolor me ha detenido en su peor momento, y las manos… quietas.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Fuiste el In-verso



La posibilidad de adentrarse en espacios no conocidos, en los remotos asuntos de tu piel y tu razón…la negación de esta realidad, que fue real, que fue en paz. Y ahora, estalla.

Supongo que mi culpa no alcanza a tus manos, ni tu sangre a mi dolor.




domingo, 13 de diciembre de 2009

Sigue el In-verso



Estas vacaciones y este verano me ingresan en el crudo espanto de lo que llaman realidad. Hoy, las ficciones no alcanzan. No basta con leer a Kafka o Cortázar, ni siquiera una valiosa metáfora. Entro en la disyuntiva: entre mi afán literario (acaso y brevemente, rozó lo filosófico)-prolongado a esta altura de mi vida y el infortunado remordimiento de mi improductividad social (la irremediable carencia de medios que me refunden en una llana pobreza). Lima no me ofrece alternativas: la muerte pasa, pero no conmueve; la mendicidad me seduce pero no me enamora.

He pensado en buscarme un empleo gris, aburrido e irrelevante, horroroso e indigno. Que obstruya poco mi compromiso intelectual, que me consuma contadas horas y determinados días (todo lo que dice ser “legal”). Entre tanto, robarle algunas horas al sueño, para la lectura o la escritura; a riesgo de que se vuelvan un hobbie (asquerosa palabra). Esta caída en lo real, terminará absorbiendo de a pocos; decía Charly García: “la entrada es gratis, la salida... vemos” Siempre el miedo; pero sólo a eso puede aspirarse por ahora.

Otra parte de la realidad; me ofrece volver a mis raíces vagabundas: tratando de no negociar la higiene personal, pero quizá andar por las plazas; con pequeños poemas impresos por la facultad y con algunos dibujos (mi despojos esquizoides); y ofrecerlos. Aun cuando luzca mi mala formación comercial, pues, quizá la ilusión más grande es que alguien entregado a la cotidianeidad me lea por fin.

*

Aunque espero, quieta: ver el fondo, arañarlo y recién ir hacia lo real. Me voy percato de las reservas alimenticias; pero creo que lo que me pesa más, es la dependencia familiar. Todo esto, es lo que me arroja a tomar en serio la realidad…

Pero:

¿Qué hago entonces, al mediodía, en pijama, buscando sentido al universo entre las paredes mal pintada de mi habitación? Yo que nací para reina, pienso (estúpidamente)… una manera inútil en que uno de mis suspiros es pensamiento.