jueves, 7 de enero de 2010

La noche en el In-verso


En este lado de la noche… la profundidad de la tristeza agrava mis ojeras. La mañana no me alcanza, la tarde ni roza mis dedos… No me alcanzas.

Si algo queda en mí, apenas:

“Tu recuerdo insano”.


Al fin... In-versos




Trato de darle sentido a esto:

“este instante que no me pertenece”


Hace unas horas, mi deseo. Y ahora, te acercas a mi y siento ese resquemor de los que conspiran contra el mundo, pero terminan siendo de él… si supieras que tus manos se han encargado de achicar el espacio y el tiempo entre mis manos. Pues, si tú tienes la culpa; yo tengo el arma. Nadie es tan inocente, ni tan culpable de mi –morir*-. Nadie tiene la vida comprada, nadie merece tanto. Ni tu mi morir, ni yo la vida.

Aun tan torpes para crear mentiras, que débiles para soportar la verdad… Si algo me enseñaron mis años de cristiana, es que es mejor “mentir bonito”. Pero tus engaños son horrendos, tan despreciables como mi inocencia. Engañas mirándote a los ojos. Engañas limpiándote las manos, antes de saber qué era verdad.




* Morir: verbo relativo a la muerte, pero que resiste en vida…vida real.