Uno llega a la literatura buscando algo. Se desliza por las ficciones pensando en sí, en las realidades más cercanas. Entre tanto, se cuelan los sueños de otros a los sueños (insomnes) propios: las escenas y las palabras y las letras todo eso ajeno multiplicado, no es otro que lo propio. Podría parecer que en la programación onírica-real de la literatura, la máxima: es que uno llegue a ésta, buscando alguna “razón cierta-adaptable”, sin embargo, cuando el uso de la literatura se desprograma; resulta algo feroz y sin respiro, algo que encandila y aleja. Uno llega a la literatura buscando alguna cosa, pero en el vértigo los caminos nos bifurcan y a veces, sí paradójicamente, uno llega a la filosofía.
sábado, 11 de abril de 2009
Los Caminos Inversos
Uno llega a la literatura buscando algo. Se desliza por las ficciones pensando en sí, en las realidades más cercanas. Entre tanto, se cuelan los sueños de otros a los sueños (insomnes) propios: las escenas y las palabras y las letras todo eso ajeno multiplicado, no es otro que lo propio. Podría parecer que en la programación onírica-real de la literatura, la máxima: es que uno llegue a ésta, buscando alguna “razón cierta-adaptable”, sin embargo, cuando el uso de la literatura se desprograma; resulta algo feroz y sin respiro, algo que encandila y aleja. Uno llega a la literatura buscando alguna cosa, pero en el vértigo los caminos nos bifurcan y a veces, sí paradójicamente, uno llega a la filosofía.
Publicado por Exist-exit-excit en 13:08 2 comentarios
Prefacio:
Y ahora después de tantos años: me empiezo a curar de la tristeza intrínseca de los sábados travestis de martes, de los apuntes de es-fumándome, de mis garabatos imperfectos, de todas estas ganas de cansancio que me traen hacia los caminos inversos.
Publicado por Exist-exit-excit en 11:01 0 comentarios
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