martes, 2 de febrero de 2010

La noche... infinita e In-versa.



Decido de este día:

“que tiemble el tiempo, ahora que está quieto el cuerpo”.

Amor, te empiezo a querer enserio… por eso, hiervo.


Entonces:

I

Acuno un verso como cuando estalla la metáfora por el sexo.

Evoca el idilio del temblor de las horas,

que de mi penumbra acariciaste toda.

II

Pero, ¿sino estás ahora?

Te buscaré entre mis manos,

te buscaré entre mis lenguas y mi boca.

en la forma que me estremezco,

en mi risa ebria.

III

Es la memoria que se pega al cuerpo

Es que:

saber -de- tu- cuerpo- existiendo- entre- mis- urbes.

Permitiendo al dios entre mis piernas.

O es la metáfora que estalla…

entre mis brisas o mi saliva.