Terminado el día.
Y la posibilidad de unirme al desconcierto de las lecturas, entre lo que debo hacer y lo que me gusta hacer; siempre encuentro espacio para deshacerme en palabras. Para concederte unos minutos, aunque la furia de mi reloj me obligue a echarte de todos mis sentidos… hasta del tacto que hace tanto bien.
Terminado el día.
Y yo insisto en safarme del destino, para pensar una vez más en lo que siempre supe que fue azar. De repente, y ya nada puede decirme qué hacer, ya nada se interpone entre tus recuerdos y mi ardor en la piel. De repente, y tus imágenes vuelven a tenderte sobre mis piernas y sus temblores intermitentes…
Terminado el día.
De repente, y ya es hora de irme.
martes, 6 de octubre de 2009
El día en el In-verso
Publicado por Exist-exit-excit en 23:00 0 comentarios
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