Decido de este día:
“que tiemble el tiempo, ahora que está quieto el cuerpo”.
Amor, te empiezo a querer enserio… por eso, hiervo.
Evoca el idilio del temblor de las horas,
que de mi penumbra acariciaste toda.
II
Pero, ¿sino estás ahora?
te buscaré entre mis lenguas y mi boca.
en la forma que me estremezco,
en mi risa ebria.
Es que:
saber -de- tu- cuerpo- existiendo- entre- mis- urbes.
Permitiendo al dios entre mis piernas.
entre mis brisas o mi saliva.

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